PROGRAMA I

Segunda Temporada 2018

ORQUESTA FILARMÓNICA DE
BOCA DEL RÍO

Jorge Mester Director Artístico

Viernes 9 de septiembre, 20:00 horas.
Foro Boca

PROGRAMA

Jorge Mester Director Artístico

Richard Strauss
«Don Juan», poema sinfónico Op. 20

Wolfgang A. Mozart
Concierto No. 20 en Re menor para piano y orquesta, K. 466
-Allegro
-Romanza
-Rondo; Allegro assai

Duración aproximada: 32 minutos

Philippe Entremont, Piano

INTERMEDIO

Heitor Villa-Lobos
Bachiana brasileira No. 4
-Preludio (Introdução)
-Coral (Canto do Sertão)
-Aria (Cantiga)
-Danza (Mindinho)

Duración aproximada: 24 minutos

Jorge Mester, Director Artistico

Jorge Mester Director Artístico

El maestro mexicano Jorge Mester es reconocido internacionalmente como un director de primer nivel, respetado por la excelencia y prominencia que aporta a toda organización que dirige.
   En julio de 2006, fue invitado a regresar como Director Musical de la Orquesta de Louisville, cargo que ocupó con anterioridad durante doce años (1967-1979). Ha sido Director Musical de la Sinfónica de Pasadena durante veinticinco años (1985-2010) y Director Musical de la Filarmónica de Naples (2004-2012). Mester es también Director Laureado del prestigioso Festival de Música de Aspen, que encabezó como Director Musical durante veintiún años a partir de 1970-1991. Como académico, se desempeñó como director del Departamento de Dirección de la Juilliard School, en Nueva York, durante la década de 1980.
   Fue Director Titular de la Orquesta Sinfónica de West Australia, en Perth, y Director Principal invitado tanto de la Adelaide Symphony como de la St. Paul Chamber Orchestra. Fue Director Artístico de la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México entre 1998 y 2002. Anteriormente, como Director Musical impuso su sello único en el Festival Casals de Puerto Rico.
   Como director invitado se ha presentado al frente de la Boston Symphony Orchestra, Philadelphia Orchestra, Royal Philharmonic Orchestra de Londres, New York City Opera, Orquesta Sinfónica de Ciudad del Cabo, Orquesta de Cámara de Lausana (Suiza), Ópera de Sídney, Festival de Spoleto y la Washington Opera, por mencionar solo algunas.
   En 1985 recibió el prestigioso Premio Ditson de dirección orquestal, que otorga la Universidad de Columbia por el impulso a la música americana. Otros ganadores de los premios Ditson incluyen a Leonard Bernstein, Eugene Ormandy y Leopold Stokowski.
   Ha sido profesor de varias generaciones de directores, incluyendo a James Conlon, Dennis Russell Davies, Andreas Delfs, JoAnn Falletta y John Nelson. Además, ha impulsado desde el inicio de sus carreras a artistas que hoy cuentan con un sólido prestigio internacional como Midori, Renée Fleming, Nadja Salerno-Sonnenberg, Cho-Liang Lin y Robert McDuffie.
   Como reconocimiento a su elogiable labor y notable trayectoria, la sala principal del Foro Boca lleva su nombre.

 

Philippe Entremont

Philippe Entremont Pianista

Su legendario estilo y excepcional talento, tanto en el piano como en podium, le han proporcionado el éxito de la crítica y el público en seis continentes con actuaciones en todas las grandes salas de conciertos del mundo. Entremont ha trabajado también durante los últimos 40 años como director al frente de las mejores orquestas de Europa, Asia y América, y con los solistas más destacados del mundo.
   En 1976 fue nombrado Director Principal y Director Musical Vitalicio de la Orquesta de Cámara de Viena; fue Director de la Sinfónica de Nueva Orleans de 1980 a 1986, fungió como Director Musical de la Denver Symphony (ahora Colorado Symphony) desde 1986 hasta 1989. De 1988 a 1990 fue Director de la Orquesta de Conciertos Colonne en París y en 1993 se convirtió en el Director Principal de la Orquesta de Cámara de los Países Bajos. Entremont también fundó el Santo Domingo Music Festival, un evento bienal que atrae artistas de renombre a la República Dominicana. Fue uno de los 10 pianistas que actuaron en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008. Es también es Director Vitalicio de la Sinfónica de Múnich. Ha sido presidente de la Academia Maurice Ravel y asumió el cargo de Director del Conservatorio Americano de Fontainebleau, anteriormente ocupado por la legendaria Nadia Boulanger. Registró papel decisivo en la creación de la Orquesta de Cámara de la École Normale Supérieure de Musique en París “Alfred Cortot”, de la que actualmente está a cargo.
   Es uno de los artistas que más grabaciones ha realizado, más de cien, bajo la dirección de maestros de la talla de Eugene Ormandy, Leonard Bernstein, Pierre Boulez y Seiji Ozawa. Sus discos han sido reeditados por la firma Sony Music en un álbum de 19 CD´s.
   Ha sido distinguido con los nombramiento de Comandante de la Legión de Honor, Comandante de la Orden Nacional del Mérito, Comandante de las Artes y las Letras en Francia. La República de Austria hizo entrega a Entremont de la Gran Cruz de Honor de la Orden de Mérito, así como de la Cruz Honor en Ciencia y Arte.
   El primer libro autobiográfico de Philippe Entremont, Piano ma non troppo, fue publicado en 2014 por Editions de Fallois, en París.

 

Notas al programa

Richard Strauss

Richard Strauss
(1864-1949)


«Don Juan», poema sinfónico

Hacia el inicio de la trayectoria de este notable compositor alemán (sin relación familiar alguna con los Strauss vieneses), los poemas sinfónicos se sitúan en el núcleo de su creatividad y como los ejercicios previos al abordaje de las óperas, renglón en que también destacó de forma por demás notoria. Mediante recursos puramente instrumentales, en la serie de poemas sinfónicos Strauss plasmó sus personales conceptos en torno de obras literarias, historias o anécdotas, sin necesidad de la voz humana y en el plano puramente descriptivo. Lo que conocemos como «música programática» y como un procedimiento que encontramos desde sus primeras partituras.


   Los analistas coinciden en que «Don Juan» es la primera gran obra en el listado de Strauss; fue terminada en 1889, cuando el músico contaba con 24 años de edad e inspirada fundamentalmente en la versión del poeta austriaco Nikolaus Lenau en torno de la personalidad de «El burlador de Sevilla», la máxima creación del español Tirso de Molina. Pieza de opulenta y densa orquestación, contiene dedicatoria para Ludwig Thuille, compositor austriaco y amigo de Strauss.
   Don Juan es uno de los grandes personajes generados por la literatura española, al lado de Don Quijote de la Mancha. El número de obras en las que aparece o se analiza al mujeriego incorregible es abrumador, desde que lo dio a conocer hacia 1615 en una de sus comedias Gabriel Téllez, fraile de la Orden de la Merced y mejor conocido como Tirso de Molina (1579-1648). Los tres principales personajes –Don Juan, su criado y el Convidado de Piedra– pasaron rápidamente a la posteridad a través de diversas versiones del tema de la comedia en distintos idiomas. Entre las más conocidas y analizadas se cuentan la de Antonio de Zamora, José de Espronceda, José Zorrilla, Onofrio Giliberto y Jacinto Cicognini, Molière, Lord Byron, Dumas y la genial ópera «Don Giovanni» de Mozart.
   El argumento parte de una leyenda en que el personaje central se muestra como la representación del pecador libertino y fanfarrón, al que el amor puede redimir mediante un último acto de contrición y el arrepentimiento de sus pecados. Hastiado y decepcionado de la vida misma, Don Juan se deja matar en un duelo.
   Curiosamente, la obra de Tirso de Molina fue prohibida en España desde finales del siglo XVIII y hasta bien entrado el siglo XIX, cuando también se prohibieron «La vida es sueño» de Calderón y «La Celestina». José Zorrilla, con su «Don Juan Tenorio», vino a rescatar del olvido, en 1844 y mediante una genial obra teatral, a este personaje tan famoso fuera de la península ibérica.


Wolfgang Amadeus Mozart

Wolfgang Amadeus Mozart
(1756-1791)


Vigésimo concierto para piano y orquesta

Resulta interesante considerar el derrotero artístico de Mozart una vez que renunció a su puesto en la corte el arzobispo de Salzburgo, en 1781, y se establece en Viena como músico independiente. Al año siguiente contrae matrimonio e inicia una época de enormes dificultades económicas, en la que se dio tiempo para retomar un género que había abandonado desde años atrás: el concierto para piano y orquesta. Mozart era un tecladista consumado e improvisador genial, sus conciertos para piano de la época de Salzburgo habían sido bien recibidos por el público vienés y el compositor abrigaba la esperanza de que sus presentaciones en Viena le reportasen considerables beneficios monetarios.
   Entre 1782 y 1783 Mozart escribió sus conciertos para piano 11, 12 y 13, casi al mismo tiempo en que concluía su ópera «El rapto en el serrallo» y varias de sus partituras de cámara. Entre los años 1784 y 1786 desarrolló una sorprendente actividad que le permitió generar conciertos para piano desde el 14, Koechel 449, hasta el 25 Koechel 503. Esta productividad es aún más sorprendente si tomamos en cuenta que en este lapso también escribió otras obras y su ópera «Las bodas de Fígaro».
   El Vigésimo concierto fue terminado el 10 de febrero de 1785. Las evidencias históricas nos indican que su estreno se llevó a efecto el 11 de febrero de ese mismo año, apenas al día siguiente de haberlo concluido y con el propio Mozart como solista. Desde luego que son de tomarse en cuenta las dificultades para los integrantes de la orquesta, que se enfrentaron a la obra casi en lectura a primera vista.
   Aquí percibimos un nuevo punto de partida en la obra del compositor. Si en las obras anteriores se nos muestra como un creador respetuoso de la tradición concertística, evidencia ahora una inédita combinación de piano con orquesta que deja al margen la diversión galante y hace caso omiso de las ideas marcadas por la sola intención de mostrar virtuosismo. Se evidencia el atisbo consciente hacia el mundo espiritual de la sinfonía y, en tan sorprendente incursión, el genio utiliza por vez primera en sus conciertos para piano una tonalidad menor, Re, cuando la tonalidad de La mayor parecía ser de su preferencia. Al añadir a su orquesta timbales y trompetas, entrega al acervo musical clasicista una partitura de oscura atmósfera sonora en la cual se define un especial dramatismo que suena como el anticipo beethoveniano, especialmente en el inicio del primer movimiento y en el apasionado vigor del tema principal para el movimiento final. Aun en la Romanza central, una dulce melodía de amable insistencia, irrumpe por algunos momentos un turbulento episodio en Sol menor.

Heitor Villa-Lobos

Heitor Villa-Lobos
(1887-1959)


Bachiana brasileira número 4

Compositor y director de orquesta nacido en Río de Janeiro, se le considera el máximo creador musical de Brasil y uno de los músicos latinoamericanos de mayor trascendencia. Su muerte fue considerada «pérdida continental». Influenciado por la música folclórica, que combinó con las formas propias del arte académico, fue extraordinariamente prolífico (aunque muchas de sus obras son recomposiciones o trabajos sobre partituras anteriores), generó piezas para gigantescos grupos corales y contribuyó enormemente para acrecentar el aprecio y orgullo por el arte de Brasil.
   Entre sus obras más representativas se cuenta la serie de «Bachianas brasileiras», un conjunto de partituras sumamente variadas en su forma y en su disposición instrumental. Como su título lo indica, se trata de música «a la manera de Johann Sebastian Bach», el genial maestro del barroco alemán a quien Villa-Lobos admiraba profundamente. Para esta curiosa e inédita combinación del contrapunto propio de Bach y el espíritu popular brasileño, Villa-Lobos escribió nueve Bachianas entre 1930 y 1945, con la citada variedad de elementos instrumentales que va desde el piano solo hasta la gran orquesta.
   La Bachiana brasileira número 4 fue escrita originalmente para piano, entre 1930 y 1941, y la versión orquestal fue terminada en 1942. El primer fragmento contiene un título que suena redundante, «Preludio - Introducción», y fue estructurado sobre un único tema al que se añaden elementos típicamente brasileños. Se trata de una pieza construida sobre una figura reiterativa en que Villa-Lobos empleó, de forma estilizada, la primera frase de la «Ofrenda musical» de Bach. Contiene dedicatoria para el pianista de origen español Tomas Terán (1895-1964), quien falleció en Río de Janeiro. El segundo movimiento, «Canto do Sertão», se destaca por un tema principal de suave elegancia con una sección intermedia de mayor dinamismo. Sertão es una región del noreste de Brasil que tiene su propia música folclórica.
   Para el tercer fragmento, el compositor recurrió a una canción popular identificada como «O mana, Deix’eu ir» (Oh hermana, déjame ir). Presenta inicio y cierre en tiempo moderado, con la vivaz sección central. Para el movimiento final, Villa-Lobos echó mano de insistentes ritmos de samba, en un momento marcado como Molto animato (Muy animado).
   La versión orquestal de la Bachiana brasileira número 4 fue estrenada el 15 de julio de 1942, en Río de Janeiro, con la Orquesta del Teatro Municipal bajo la dirección del compositor.

Jorge Vázquez Pacheco.