PROGRAMA II

Segunda Temporada 2018

ORQUESTA FILARMÓNICA DE
BOCA DEL RÍO

Jorge Mester Director Artístico

Viernes 21 de septiembre, 20:00 horas.
Foro Boca

PROGRAMA

Catherine Larsen-Maguire Directora Huésped

Richard Strauss
Serenata para alientos en Mi bemol mayor, Op. 7

Duración aproximada: 10 minutos

Bohuslav Martinů
Concierto para oboe y pequeña orquesta, H 353
-Moderato
-Poco andante
-Poco allegro

Duración aproximada: 18 minutos

Nigel Shore, Oboe

INTERMEDIO

Felix Mendelssohn
Sinfonía No. 4 en La mayor, Op. 90, “Italiana”
-Allegro vivace
-Andante con moto
-Con moto moderato
-Saltarello: Presto

Duración aproximada: 29 minutos

Directora Huésped

Catherine Larsen-Maguire

Catherine Larsen-Maguire

Catherine Larsen-Maguire Directora Huésped

Directora y fagotista nacida en Manchester con actual residencia en Berlín, después de diez años como Fagot Principal en la Komische Oper (Ópera Cómica) de Berlín, donde también dirigió conciertos y representaciones operísticas, a partir de 2012 se concentró exclusivamente en la dirección.
   Su repertorio abarca desde el barroco hasta el siglo XXI, y su interés hacia la música contemporánea le ha llevado a dirigir primeras representaciones de varias obras. Ha compartido escenarios con cantantes y solistas internacionalmente aclamados, entre ellos Stella Doufexis, Martin Helmchen, Gino Quilico, Alex Klein, James Thatcher, Thomas Bowes, Ricardo Castro y muchos otros. Ha dirigido las orquestas filarmónicas de Bremen, Magdeburgo, Augsburgo, Núremberg, Komische Oper, Sinfónica de Bochum, Filarmónica de Belgrado, Sinfónica de Radio Eslovenia, Klangforum Wien y numerosas agrupaciones de cámara, así como los ensambles Musikfabrik, Resonanz, Ascolta y United Berlin.
   Deposita enorme énfasis en su trabajo con músicos jóvenes y registra gran demanda como directora y entrenadora de orquestas juveniles en todo el mundo. Viaja regularmente a Brasil, México, Asia y Europa trabajando con orquestas juveniles y en festivales de verano, y encabeza el equipo de dirección para el festival Femusc de Brasil. Asumió la Cátedra de Dirección como invitada por la Universidad de las Artes de Berlín, de 2014 a 2016. En su temporada 2016/2017 destacan su debut con la Deutsches Kammerorchester de Berlín, la Orquesta de la Radio Eslovena, Klangforum Wien, OFUNAM en Ciudad de México, Yun Ensemble en Corea del Sur y en el Festival Buzzards Bay de Massachusetts, así como su regreso al Sunflower Music Festival de Kansas. Sus futuros proyectos incluyen conciertos en Eslovenia, España, México, China y Estados Unidos, además de cursos con la Orquesta Nacional Juvenil de Escocia y un festival con el Ensemble United Berlin.
   Larsen-Maguire estudió en la Universidad de Cambridge, donde también dirigió la orquesta universitaria. En la Real Academia de Música de Londres estudió fagot y dirección, en Hannover con Klaus Thunemann y en la Academia Karajan de la Filarmónica de Berlín. Ganó el primer premio en el Concurso de Fagot de Praga, en 1996, y actuó como Fagot Principal invitado en las orquestas Philharmonia, Filarmónica de Londres, Royal Philharmonic y la Sinfónica de la BBC, trabajando con directores como Claudio Abbado, Bernard Haitink, Simon Rattle y Kirill Petrenko.

 

Nigel Shore

Nigel Shore Oboe

El oboísta británico Nigel Shore estudió en la Real Academia de Música de Londres con Celia Nicklin (oboe) y Hamish Milne (piano), así como en la Universidad de Londres, donde se graduó con tres diplomas de Honor Primera Clase en oboe, piano y musicología, recibiendo también el codiciado Queen’s Commendation of Excellence como el Mejor Estudiante del Año. Posteriormente se mudó a Berlín y pasó dos años de perfeccionamiento estudiando con Hansjörg Schellenberger, y cuatro años más tocando con la Orquesta Filarmónica de Berlín bajo la dirección de Herbert von Karajan y Claudio Abbado, antes de convertirse en Oboe Principal en la Komische Oper de Berlín. Durante 22 años fue también Oboe Principal de la Orquesta de Cámara Carl Philipp Emanuel Bach, con la que se especializó en repertorio del Clásico Temprano bajo la dirección de Hartmut Haenchen.
   Como solista, Nigel Shore ha actuado regularmente en Japón, Medio Oriente; Norte, Sur y Centroamérica, Rusia y en toda Europa, con artistas como Hartmut Haenchen, Frank-Peter Zimmermann, Peter Schreier y Jochen Kowalski. Es miembro fundador del Cuarteto de Oboes de Berlín, del KO5 (Quinteto de Alientos de la Komische Oper) y de Trianche, éste último un trío de alientos con base en Berlín y Los Ángeles. También es invitado habitual de Scharoun Ensemble, Spectrum Concerts de Berlín y del Quinteto de Alientos de la Filarmónica de Berlín.
   Tras pasar varios años viviendo en Brasil, Nigel Shore se ha interesado particularmente en la música de América Latina, así como en romper los límites entre la música clásica y otros estilos. Ha grabado música popular brasileña para oboe para la firma Costa Records (“Clouds of Rain”), así como boleros mexicanos con Rolando Villazón (“¡México!”) y canciones de inspiración clásica con Tori Amos (“Night of Hunters”) para Deutsche Grammophon, en registros galardonados con el premio Echo Klassik. Su último CD “Phantasy”, con el Quinteto de Oboes de Berlín –que contiene cuartetos británicos para oboe y cuerdas– ha sido lanzado recientemente por la firma Costa Records.

 

Notas al programa

Richard Strauss

Richard Strauss
(1864-1949)


Serenata para alientos, Op. 7

La Serenata para instrumentos de alientos Op. 7 fue escrita en el año de 1881; esto es, cuando este compositor nacido en Múnich contaba con apenas 18 años de edad. Se trata, por tanto, de la primera partitura de Strauss que sobrevive en las salas de concierto. La precocidad podemos explicarla desde el momento en que su padre, ejecutante de corno francés en la Orquesta de la Ópera de Múnich, prodigó a su hijo una educación musical esmerada y su madre le entregó las primeras lecciones de piano desde los 4 años de edad.
   Las obras de juventud de Strauss son sorprendentes desde el mismo Op. 1 de 1876, una “Marcha festiva” que muestra la mano firme que afianzaría su oficio a cada nueva creación. Esta Serenata sorprende aún en la actualidad por la frescura de sus ideas, su encantadora vivacidad y la seguridad técnica de que hizo gala el joven músico. Por lo mismo, no faltan quienes la contemplan como digna sucesora de la “Gran Partita” de Mozart (la Serenata 10 K. 361/370 A), sobre la cual fue claramente modelada.
   Con una formación instrumental que exige flautas, oboes, clarinetes y fagotes en doble formación, así como contrafagot (o tuba) y cuatro cornos, esta pieza cuenta con un solo movimiento cuya estructura formal registra un desarrollo expansivo en forma de sonata. Es una partitura “conservadora” en su esencia, nada indicativa de la formidable serie de poemas sinfónicos y óperas que habría de dar a conocer años más tarde. La primera audición de esta Serenata para alientos se dio fuera de la ciudad natal de Strauss, en Dresde el 27 de noviembre de 1882, bajo la dirección del emblemático Franz Wüllner (1832-1902). Que un maestro como Wüllner haya accedido a presentar la Serenata debió resultar en toda una distinción para el joven músico, ya que había sido el responsable de los estrenos de las óperas “El oro del Rin” y “La valquiria” de Richard Wagner. Aquella experiencia en Dresde resultó en el inicio de una fructífera colaboración con Strauss, ya que el mismo Wüllner se hizo cargo de las primeras audiciones para los poemas sinfónicos “Las alegres travesuras de Till Eulenspiegel” y “Don Quijote” en 1896.
   Como es de suponerse, la mayor parte de las obras de juventud de Strauss ha sido borrada por el olvido, incluyendo una Sinfonía en Re menor de 1880, que el propio autor desechó por considerarla “indigna e intrascendente”. Solo esta admirable pieza se mantiene como la elegante demostración de un talento que no tardaría en volcar su genio creador hacia la música programática fuertemente influenciada por Wagner, Berlioz y Liszt.


Bohuslav Martinů

Bohuslav Martinů
(1890-1959)


Concierto para oboe y pequeña orquesta

El oboe es un instrumento de la familia de aliento-maderas cuyo sonido se obtiene al soplar el ejecutante para obtener la vibración de una doble lengüeta. De timbre penetrante y expresivo, sus antecesores fueron de uso común desde épocas muy remotas y actualmente la familia de estos instrumentos se divide en oboes “tradicionales” (entre los que se cuentan las dulzainas y gaitas) y los “modernos”, que incluyen el oboe d’amore y el corno inglés.
   Aunque su empleo como solista no ha sido tan socorrido como en los casos del violín o la flauta, existen interesantes partituras para el oboe procedentes de maestros como Johann Sebastian Bach y Wolfgang Amadeus Mozart, así como de los romanticistas del siglo XIX, entre las que destaca las Romanzas opus 94 de Robert Schumann.
   En el repertorio propio del siglo XX destaca la obra que se presenta esta noche, escrita en el año de 1955 por encargo de un paisano de Bohuslav Martinů, Jiří Tancibudek (1921-2004), director de orquesta y maestro de gran renombre, a quien se conocía como “el príncipe del oboe” por su destreza en el instrumento que nos ocupa. Por añadidura, se sabe que fue Tancibudek quien despertó el interés del director australiano Charles Mackerras hacia la obra del compositor checo Leoš Janáček. Esta influencia resultó tan decisiva que Mackerras terminó convirtiéndose en un especialista sobre la creatividad de este notable maestro. Tancibudek se estableció en Australia desde 1950, pronto se convirtió en figura destacada en la actividad artística y murió a bordo del avión en que viajaba hacia Viena, cuando pretendía asistir a la boda de su nieta.
   El encargo de Tancibudek a Martinů contó con patrocinio del periódico Sydney Daily Telegraph, ya que había la intención de integrar el Concierto a la celebración de los Juegos Olímpicos de 1956 en Melbourne. Su primera audición se dio en agosto de aquel año, con la Orquesta Sinfónica de Sídney dirigida por Hans Schmidt-Isserstedt.
   La obra consta de tres movimientos y su lenguaje sonoro, totalmente accesible, está marcado por un aire inconfundiblemente bohemiano. El primer movimiento es de carácter vivaz aunque un tanto nostálgico, mientras que el segundo se distingue también por su notoria melancolía. El último fragmento es una danza de contornos animados y brillantes, con algunos momentos añorantes que conducen hacia un final vivaz y triunfante.

Félix Mendelssohn

Félix Mendelssohn
(1809-1847)


Sinfonía 4, «Italiana»

Entre 1821 y 1823 Félix Mendelssohn escribió doce sinfonías para cuerdas, partituras que le funcionaron como un tan útil como práctico ejercicio previo al abordaje de la gran forma sinfónica. En aquellas creaciones encontramos verdaderos aciertos y la adecuada asimilación de los estilos Barroco y Clásico. Más tarde compondría sus cinco grandes sinfonías, en las que muestra el perfeccionamiento de su escritura instrumental y notorio dominio del oficio.
   La Sinfonía número 4 en La mayor fue escrita entre 1830 y 1833, y el impulso final para terminarla fue el encargo hecho al compositor por la Sociedad Filarmónica de Londres. La estrenó el 13 de mayo de 1833, en uno de los conciertos de la Real Sociedad Filarmónica de aquella ciudad inglesa. Mendelssohn concibió esta obra durante un viaje por Italia, en 1829, cuando contaba con 20 años de edad. Se había sentido irresistiblemente atraído por la belleza de los vestigios históricos romanos, por Venecia, el Vaticano y aquella atmósfera «eternamente alegre» que, según el músico, poseía toda Italia. El 22 de febrero de 1831 escribió desde Roma: «Mi sinfonía Italiana avanza a pasos agigantados y su final será el momento más alegre que jamás haya escrito. Con respecto al Adagio, nada tengo decidido aún; creo que esperaré para escribirlo cuando me encuentre en Nápoles…» Pero fue en Roma donde escribió el movimiento lento y en Nápoles conoció los elementos rítmicos para la alegre danza final, que más que un saltarello (como indica la partitura) es una tarantella.
   Mendelssohn nunca quedó satisfecho del todo con esta obra. En varias ocasiones manifestó su inconformidad con los resultados y se sabe que tuvo la intención de modificar todo el primer movimiento. Sin embargo, al revisarla en años posteriores (1837 y 1842), las modificaciones fueron muy pocas. Finalmente, la obra fue publicada en 1851, cuatro años después de la muerte del autor, con base a la partitura original que, además, se perdió (al parecer, para siempre). Es necesario señalar que la numeración de las sinfonías en el catálogo de Mendelssohn no guarda sentido cronológico. La Primera sinfonía fue terminada en 1824, la Segunda en 1840; la Tercera, conocida como «Escocesa», fue concluida en 1842; la «Italiana» en 1833, como se ha anotado antes, mientras que la Quinta quedó terminada el año anterior, 1832.
   La Sinfonía Italiana sorprende por la transparencia en su orquestación y sus temas de encantadora sencillez. Su tratamiento, romanticista del todo, muestra también la armonización de la tradición clásica con las inquietudes propias de un compositor como Mendelssohn. Se le considera una de las joyas musicales de la literatura sinfónica del siglo XIX.

Jorge Vázquez Pacheco.