PROGRAMA I

Segunda Temporada 2019

ORQUESTA FILARMÓNICA DE
BOCA DEL RÍO

 

Jorge Mester Director Artístico

Viernes 6 de septiembre 20:00 horas.
Foro Boca

PROGRAMA I

Alexander Borodin
Danzas polovtsianas, de «El príncipe Ígor»

Duración aproximada: 12 minutos

Franz Berwald
Sinfonía No. 3 en Do mayor, «Singular»
-Allegro fuocoso
-Adagio-Scherzo (Allegro assai)-Adagio
-Finale-Presto

Duración aproximada: 29 minutos

INTERMEDIO

Johannes Brahms
Doble concierto en La menor para violín, violonchelo y orquesta, Op. 102
-Allegro
-Andante
-Vivace non troppo

Duración aproximada: 36 minutos

Ilya Kaler, violín
Daniel Kaler, violonchelo

Jorge Mester, Director Arttístico

Jorge Mester

Jorge Mester Director artístico de la Orquesta Filarmónica de Boca del Río

El maestro mexicano Jorge Mester es reconocido internacionalmente como un director de primer nivel, respetado por la excelencia y prominencia que aporta a toda organización que dirige.
   En julio de 2006, fue invitado a regresar como Director Musical de la Orquesta de Louisville, cargo que ocupó con anterioridad durante doce años (1967-1979). Ha sido Director Musical de la Sinfónica de Pasadena durante veinticinco años (1985-2010) y Director Musical de la Filarmónica de Naples (2004-2012).
Mester es también Director Laureado del prestigioso Festival de Música de Aspen, que encabezó como Director Musical durante veintiún años a partir de 1970-1991. Como académico, se desempeñó como director del Departamento de Dirección de la Juilliard School, en Nueva York, durante la década de 1980.
   Fue Director Titular de la Orquesta Sinfónica de West Australia, en Perth, y Director Principal invitado tanto de la Adelaide Symphony como de la St. Paul Chamber Orchestra. Fue Director Artístico de la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México entre 1998 y 2002. Anteriormente, como Director Musical impuso su sello único en el Festival Casals de Puerto Rico.
Como director invitado se ha presentado al frente de la Boston Symphony Orchestra, Philadelphia Orchestra, Royal Philharmonic Orchestra de Londres, New York City Opera, Orquesta Sinfónica de Ciudad del Cabo, Orquesta de Cámara de Lausana (Suiza), Ópera de Sídney, Festival de Spoleto y la Washington Opera, por mencionar solo algunas.
   En 1985 recibió el prestigioso Premio Ditson de dirección orquestal, que otorga la Universidad de Columbia por el impulso a la música americana. Otros ganadores de los premios Ditson incluyen a Leonard Bernstein, Eugene Ormandy y Leopold Stokowski.
Ha sido profesor de varias generaciones de directores, incluyendo a James Conlon, Dennis Russell Davies, Andreas Delfs, JoAnn Falletta y John Nelson. Además, ha impulsado desde el inicio de sus carreras a artistas que hoy cuentan con un sólido prestigio internacional como Midori, Renée Fleming, Nadja Salerno-Sonnenberg, Cho-Liang Lin y Robert McDuffie.
   Como reconocimiento a su elogiable labor y notable trayectoria, se ha impuesto su nombre a la Sala Principal del Foro Boca.

Ilya Kaler, violín

Ilya Kaler Violinista

Una de los violinistas más destacados en la actualidad, su carrera que va desde solista y artista de grabación hasta músico de cámara y profesor. Es el único artista en el mundo que ha ganado Medalla de Oro en tres de los concursos internacionales más prestigiosos del mundo: el Tchaikovsky de Moscú (1986), Sibelius de Helsinki (1985) y Paganini en Génova (1981).
Descrito por la revista Gramophone como “un mago que hechiza nuestros oídos”, ha recibido excelentes críticas por sus actuaciones con las orquestas de Leningrado, Moscú y Dresde; la Sinfónica de Montreal, de Radio de Dinamarca y de Berlín, de Cámara de Moscú y Zúrich, así como con las más importantes de Estados Unidos. Ha colaborado con directores tan destacados como Valery Gergiev, Dmitri Kitayenko, Mariss Jansons y Jerzy Semkow. Sus recitales le han conducido hacia los cinco continentes, donde recibe críticas entusiastas.
Se presenta en todo el mundo como integrante del The Tempest Trio, al lado del violonchelista Amit Peled y el pianista Alon Goldstein, con quienes lanzó su álbum de debut para Naxos Records con la integral de tríos para piano de Dvorák. Su versatilidad se extiende a la formación orquestal y ha actuado como Concertino con la Philadelphia Orchestra, las sinfónicas de San Francisco, Pittsburgh y Baltimore, Rochester Philharmonic y en gira con la Orquesta Mundial por la Paz bajo la batuta de Valery Gergiev.
Maestro solicitado en todo el mundo, Kaler fue invitado a unirse al cuerpo académico del Cleveland Institute of Music, donde comenzó a enseñar desde otoño de 2018. También ha sido profesor en la Eastman School of Music de Rochester, la Indiana University School of Music y en la DePaul University School of Music. También se desempeña regularmente como miembro de jurado en concursos internacionales de violín, incluidos el Tchaikovsky de Moscú, Jean Sibelius de Finlandia, Henri Marteau de Alemania, Harbin de China, Elmar Oliveira de Florida y el Karol Lipinski de Torun, Polonia.
Recibió su educación en la Escuela Central de Música de Moscú con Zinaida Gilels y en el Conservatorio Estatal de Moscú con Leonid Kogan y Víctor Tretyakov, a lo que se suma la influencia e inspiración de su mentor Abram Shtern.
Los registros de Kaler para Naxos Records y Ongaku Records incluyen Sonatas de Schumann y Brahms, los Conciertos de Paganini, Shostakovich, Tchaikovsky, Brahms, Schumann, Dvorák, Glazunov, Szymanowski y Karlowicz, así como la Suite de Conciertos de Taneyev. También Sonatas y Partitas de Bach, las Seis sonatas para violín de Ysaÿe y otro álbum con obras para violín solo.

Daniel Kaler, violoncello

Daniel Kaler Violonchelista

Elogiado por críticos y oyentes por su “tono cálido y luminoso” (Chicago Music Report), Daniel Kaler es reconocido por muchos como la estrella artística de más trascendente ascenso de su generación. Después de iniciar sus estudios con Gilda Barston en el Music Institute of Chicago, continuó con Hans Jørgen Jensen en la Bienen School of Music de la North Western University, y con Stephen Balderston en la Music School de la DePaul University. Después de graduarse en la New Trier High School en 2015, ingresó al Cleveland Institute of Music para perfeccionarse con Mark Kosower, Principal de violonchelos en la Cleveland Orchestra.
Cuenta en su haber numerosos prestigiosos premios, entre los que se incluyen el primer lugar del Concurso SAI Concerto 2017 del Festival de Chautauqua, y el Concurso del Cleveland Institute Concerto. También ha sido galardonado con el Premio del Fondo Payne 2018. Sus compromisos como solista en solitario con orquesta para la temporada 2018-19 incluyen interpretaciones de conciertos de Shostakovich, Walton y Saint-Saëns con la Orquesta del Music festival de Chautauqua, la Orquesta del Cleveland Institute of Music Symphony Orchestra.
En temporadas recientes, Kaler actuó como solista con la Ars Viva Orchestra bajo la dirección de Alan Heatherington, la Kankakee Valley Symphony Orchestra y la Midwest Young Artists Symphony Orchestra bajo la dirección de Allan Dennis; la West Virginia Symphony Orchestra bajo la dirección de Grant Cooper, Illinois University Symphony Orchestra dirigida por Daniel Black, la Oistrakh Symphony Orchestra bajo la dirección de Mina Zikri y con la Music Institute of Chicago Academy Orchestra de Ravinia (Illinois), encabezada por James Setapen. Kaler se ha presentado como concertista y como ejecutante de música de cámara en los festivales de Chautauqua Music (Chautauqua, Nueva York), Heifetz International Music Institute (de Staunton, Virginia), Bowdoin International Music Festival (Brunswick, Maine), North Shore Chamber Music Festival (Northbrook, Illinois), Music In The Loft, Young Steinway Concert Series, en el Chicago Cultural Center, el Harris Theatre y Millennium Park. Ha asistido a programas radiofónicos como WFMT’s Introductions, WCLV, así como en WCPN’s Applause Performances.
La actividad y trayectoria de este notable artista es tema base para un documental denominado «Hear Us», que se ha estrenado hacia finales de 2018 e inicios de 2019.

Notas al programa

Alexander Brodinbbc.co.uk

Alexander Borodin
(1833-1887)


Danzas Polovtsianas, de «El Príncipe Igor»

Borodin trabajó sobre su ópera «El Príncipe Igor» durante casi dos décadas sin lograr concluirla, ya que sus tareas científicas –fue un consumado químico y profesor de la materia– le exigían la casi totalidad de su tiempo. Fueron Nikolai Rimsky-Korsakov y Alexander Glazunov quienes se encargaron de terminarla y estrenarla en el Teatro Mariinsky de San Petersburgo, en noviembre de 1890, tres años después de la muerte de su autor. Borodin había acordado con su amigo Vladimir Stasov la elaboración de un libreto con carácter nacionalista, pero la historia finalmente se apoyó en las fuentes literarias que describen a Ígor, jefe de un desconocido principado cuyas aventuras se registraron en un poema épico conocido como “Cantar de la campaña de Ígor”, atribuida a un monje ruso del siglo XII. Pero la historia nada registra de este líder y solo las fuentes folklóricas han inmortalizado sus campañas militares. En cambio, sí tenemos registro de los belicosos nómadas pólovtsy, también identificados como «cumanos».
La leyenda de Ígor era muy conocida en la Rusia del siglo XIX y se le consideraba todo un clamor patriótico ante la inestabilidad de los ideales sociopolíticos. Es seguro que esto resultó importante para que Borodin, en su búsqueda de un tema representativo y aguerridamente nacionalista, se decidiera por aquella figura mítica.
Curiosamente, la historia eminentemente bélica de “El príncipe Ígor” contiene detalles optimistas y hasta jocosos. Fuera de la ópera es difícil imaginar los sentimientos de empatía y compañerismo entre dos enemigos mortales como el khan Konchak, jefe de los pólovtsy, y el príncipe Ígor. El caudillo invasor comprende perfectamente el angustiante tormento de Ígor, quien permanece derrotado y bajo encierro en su campo militar. En su afán por hacerle menos pesado el cautiverio, prepara una coreografía con numerosas doncellas y mozos. Nació así el deslumbrante episodio de las Danzas polovtsianas de “El príncipe Ígor”, un cuadro de intenso colorido y enorme riqueza musical; soberbio fragmento que ha sido capaz de cobrar vida propia como pieza de concierto.
Esta ópera culmina con un final feliz. El príncipe consigue huir pero su hijo Vladimir se queda cautivo por decisión propia: se ha enamorado perdidamente de Konchakovna, la hija del khan. Asqueado por una pugna sangrienta que parece no tener fin y en la que jamás se define vencedor o vencido, Konchak decide que es mejor unir a los jóvenes y motivar el acercamiento, antes que continuar peleando toda la vida.

Franz Berwaldwikipedia.com

Franz Berwald
(1796-1868)


Sinfonía No. 3, en do mayor, «Singular»

Nacido en Estocolmo, Franz Berwald es la más interesante personalidad sueca en el arte musical y es considerado como el primer gran creador escandinavo. Nacido en una familia que se dedicaba a la música desde cuatro generaciones atrás, de su padre –violinista en la Orquesta de la Ópera Real– recibió las primeras lecciones. Con apenas 14 años de edad ingresó como violinista a la corte de Carlos XIII, allí mismo recibió instrucción del cantante, violinista y director suizo Edouard du Puy, y de esa época datan sus primeras composiciones, muchas de las cuales se dan hoy por perdidas. Al morir su padre, se trasladó a Berlín para trabajar en una clínica de fisioterapia y aprendió a practicar la cirugía ortopédica. Poco después abrió su propia clínica y se sabe que diseñó muchos aparatos de rehabilitación.
La Sinfonía 3 de Berwald, conocida como “Singular”, fue terminada en el año 1845 y mantiene aprecio generalizado como la primera gran partitura orquestal procedente de Escandinavia. El escucha puede encontrar en la misma muchas cualidades estilísticas que anticipan a compositores posteriores como Brahms, Bruckner, Sibelius y Dvorák. Pero su estreno se dio hasta 1905, seguramente por el escaso aprecio que se le prodigaba como compositor.
De hecho, sólo una de sus cuatro sinfonías –la Primera, conocida como “Sèrieuse”– fue estrenada en vida de este autor, en 1843 y en la ciudad sueca de Estocolmo, con su primo Johan Fredrik dirigiendo la Orquesta de la Ópera Real. Su Sinfonía 4 se estrenó en 1878, diez años después del fallecimiento de Berwald, y en lo que respecta a la número 2, sólo fue ofrecida al público hasta 1914.
La “Sinfonie singulière” es reconocida ampliamente como la mejor partitura de Berwald, a lo que se suma su identificación como la primera gran obra orquestal generada en Escandinavia. Por añadidura, llama la atención su estructura en tres movimientos, cuando la tradición de la época marcaba cuatro. El primero es un Allegro que parece apuntar hacia un instintivo sentido de transición, lo cual le convierte en un procedimiento de gestación evolutiva antes que una introducción en el sentido tradicional. El segundo, en forma ternaria, presenta un Adagio que pronto abre paso a un agitado Scherzo, antes de retornar al apacible inicio.
El dramático movimiento final es quizá el más sorprendente y en el mismo se anticipan los procedimientos armónicos que habrían de ser trabajados sistemáticamente por maestros como Bruckner. Es aquí donde Berwald manifiesta sus indudables dotes como orquestador y dominio en el manejo de los fragmentos temáticos.

Johannes Brahmstrptk.com

Johannes Brahms
(1833-1897)


Doble concierto en La menor para violín, violonchelo y orquesta, Op. 102

Última creación orquestal de este compositor alemán, es un paréntesis interesante en su listado creativo. La combinación de violín con violonchelo como solistas era poco habitual durante el siglo XIX, además de que existía el antecedente del Opus 56 de Beethoven (con piano incluido), lo que imponía una comprometedora condición: a quien se atreviera a abordar una partitura con dos solistas, más le convenía concebirla en términos superlativos.
Brahms había confesado a Clara Schumann que la escritura para violín y chelo se le dificultaba “entenderla” como la del piano, pero todo indica que se animó a iniciar su trabajo sobre la obra que nos ocupa dada la experiencia adquirida con su Trío en Do menor, Opus 101.
Aquí el compositor se propuso la elaboración de un trabajo a la manera del Concerto Grosso italiano, en que los tutti orquestales se contraponen a uno o varios solistas. Brahms logró una admirable adaptación y coordinación de los diálogos con ligero predominio del violonchelo, en una escritura colmada de temas atractivos y de gran belleza. Ello, sumado al considerable renombre de los solistas, explica por qué el éxito del Doble concierto desde la noche misma de su estreno, en Colonia con la Orquesta Gürzenich bajo la dirección del autor. Los solistas fueron Josep Joachim y Robert Hausmann.
Brahms y el violinista de origen húngaro Joseph Joachim habían cultivado una intensa amistad que resultó severamente dañada cuando éste y su mujer Amalie Weiss se separaron, en 1884. Al ser acusada de cometer adulterio con el editor Fritz Simrock, Brahms defendió la posición de la esposa y esto produjo una tremenda fricción que solo registró su punto final en 1887 con la entrega del Doble concierto. Este Opus 102 se establece así como la ofrenda de paz para su viejo amigo.
Escrito sobre el esquema de tres movimientos, el primero es un Allegro en que la introducción orquestal es seguida por la enérgica voz del violonchelo solista. La orquesta retoma el tema en forma impetuosa y con un extenso desarrollo. Más adelante los dos instrumentos solistas se apropiarán del tema acompañados por la orquesta, en un admirable juego contrapuntístico.
El segundo es un Andante construido sobre una serena melodía sin pretensiones virtuosísticas ni alegorías. El tercero es Vivace que contrasta notablemente con el anterior por su chispeante vitalidad, su colorido y buen humor con reminiscencias de la música húngara que tanto gustaba al compositor.

Jorge Vázquez Pacheco