PROGRAMA III

Segunda Temporada 2019

ORQUESTA FILARMÓNICA DE
BOCA DEL RÍO

 

Jorge Mester Director Artístico

Viernes 4 de octubre 20:00 horas.
Foro Boca

PROGRAMA III

Juan Pablo Contreras
«El laberinto de la soledad»

Duración aproximada: 9 minutos

Franz Liszt
Concierto No. 2 en La mayor para piano y orquesta, S. 125
I. Adagio sostenuto assai-Allegro agitato assai-Un poco più mosso-Tempo del andante
II. Allegro moderato
III. Allegro deciso-Marziale un poco meno allegro-Un poco animato-Un poco meno mosso
V. Allegro animato

Duración aproximada: 20 minutos

Elías Manzo / Piano

INTERMEDIO

Ludwig Van Beethoven
Sinfonía No. 6, en Fa mayor, Op. 68, «Pastoral»
-Despertar de plácidos sentimientos al llegar al campo (Allegro ma non troppo)
-Escena al borde del arroyo (Andante molto mosso)
-Alegre reunión de campesinos (Allegro)
-Tempestad (Allegro)
-Canto pastoral; sensaciones de alegría después de la tormenta (Allegretto)

Duración aproximada: 40 minutos

Íñigo Pirfano, Director Huésped

Íñigo Pirfano

Íñigo Pirfano Director huésped

Íñigo Pirfano (Bilbao, 1973) pertenece a esa generación de directores de orquesta que combina la energía desbordante de la juventud, con la madurez propia de una experiencia profesional ya consolidada.
    Licenciado en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid, estudió Dirección de Orquesta, Coro y Ópera en Austria y Alemania con los maestros Karl Kamper, Karl-Heinz Bloemeke, Sir Colin Davis y Kurt Masur.
    Fue fundador de la Orquesta Académica de Madrid, y su director musical durante 15 años. Por su labor al frente de dicha formación, fue galardonado en el año 2012 con el Premio Liderazgo Joven por la Fundación «Rafael del Pino».
    Ha trabajado como director invitado en Europa y Latinoamérica, con orquestas y coros como la Sinfónica de Hamburgo, Filarmónica de Szczecin, Sinfónica de Bratislava, Sinfónica de Euskadi, Sinfónica de Bilbao, Orfeón Donostiarra, Sinfónica de Castilla y León, Sinfónica de Navarra, Sinfónica Nacional de Colombia, Sinfónica Nacional de Perú, Sinfónica de Guayaquil, Sinfónica Nacional de Panamá, etc. Asimismo, ha acompañado a cantantes de la talla de Ainhoa Arteta, Aquiles Machado, Aris Argiris, María José Montiel, etc. En el año 2002 realizó su debut operístico con una producción de «El retablo de maese Pedro» de Manuel de Falla, muy alabada por la crítica y el público.
    Paralela a su carrera como intérprete, desarrolla una importante faceta como ensayista y «speaker». Ha publicado tres libros: «Ebrietas. El poder de la belleza» (Encuentro, 2012), «Inteligencia musical» (Plataforma Editorial, 2013) y «Música para leer» (Plataforma Editorial, 2015), este último, prologado por Plácido Domingo. Como conferenciante, es requerido por algunos de los foros más importantes de España y Latinoamérica, como Fundación Telefónica, Banco Santander, IESE Business School, Fundación Rafael del Pino, International Center for Leadership Development, Janssen Cilag, Grupo Zúrich, Banco Davivienda, La Caixa, etc.

Elías Manzo, pianista

Elías Manzo Piano

«Si cerramos los ojos, bien nos podríamos imaginar a un pianista cuya experiencia ya lo hace peinar canas; pero no, es apenas un jovencito, me da la impresión de que cuando se pone a tocar nada existe a su alrededor, sólo el piano, él y el compositor del que se está ocupando en ese momento…» (La Jornada Aguascalientes)
   Nacido en Zacatecas, Zacatecas. Es estudiante de tiempo completo en Música con especialidad en Piano en la Unidad Académica de Artes de la Universidad Autónoma de Zacatecas. Entre sus premios más importantes destacan: Premio Nacional de la Juventud 2017, Mención Honorífica y Tercer lugar en el Concurso Internacional de Piano «Carmel Klavier» en Indiana, Estados Unidos, 2017.
    En 2016 fue ganador del Primer Lugar en la IX Bienal Internacional de Piano en Mexicali, Baja California, y en 2013, del Concurso Nacional Yamaha-Cedros en la Ciudad de México. A la corta edad de 9 años, debutó como solista de la Filarmónica de Zacatecas en el Festival Cultural Zacatecas 2013. Tres años después, fue becado para participar en el International Keyboard Institute & Festival, en Nueva York, donde tomó clases con maestros de talla internacional como Jerome Rose, Ilya Yakushev, Claire Huangci, Yuri Kim y Dmitry Rachmanov.
    En octubre de 2016 se presentó en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México como solista de la Orquesta Sinfónica Nacional para del cuento sinfónico «¿Conoces a Wolfi?» del actor Mario Iván Martínez, y posteriormente asistió como intérprete en el Festival Internacional Cervantino 2016, en el Teatro Juárez de Guanajuato. En 2017 tocó con la Filarmónica de la UNAM en la Sala Nezahualcóyotl y con la Sinfónica de Xalapa, en febrero de este año asistió a los cursos que imparte el maestro Matti Raekallio en la Juilliard School de Nueva York; en mayo y junio actuó como solista de la Sinfónica de la Universidad de Hidalgo y de la Sinfónica de Aguascalientes, posteriormente con la Filarmónica de Zacatecas, la Camerata de Coahuila y la Filarmónica de Jalisco, siendo al día de hoy el solista más joven de México en presentarse junto a las instituciones sinfónicas más importantes de nuestro país.
    En el mes de marzo de 2018 fue distinguido con el nombramiento «Embajador del Premio Nacional de la Juventud»; es ganador de la beca FONCA 2018 y recientemente asistió, por invitación del maestro Antonio Pompa-Baldi, a los cursos de perfeccionamiento en la Academia Internacional de Verano 2019, en Nancy, Francia. Así mismo, tomó clases en París con Théodore Parachivesko y Gabriel Tacchino. Elías Manzo estudia bajo la dirección de su padre, el pianista xalapeño Antonio Manzo.

Notas al programa

Juan Pablo Contreras (1987)

Juan Pablo Contreras
(1987)


«El laberinto de la soledad»

Acerca de su obra, el autor ha redactado un texto que nos permitimos reproducir íntegramente: «Inspirada por la colección de ensayos de Octavio Paz con el mismo título, ‘El laberinto de la soledad’ representa la lucha de cada mexicano por descubrir y comprender su verdadera identidad. En esta obra, la soledad se escucha como un grito de ansiedad que surge como resultado de estar arrancado de la cultura y las tradiciones natales. Las emociones que uno vive en la soledad oscilan entre el miedo y la agresión. Los pasajes tonales violentamente interrumpidos por música disonante ejemplifican estos sentimientos opuestos. La música folklórica mexicana representa la nostalgia por un pasado que ofrecía una sensación de paz y tranquilidad. Por otro lado, la música de fiesta mexicana subraya el fenómeno cultural de tener la necesidad de esconderse detrás de máscaras y festividades para evadir la realidad. La metáfora del laberinto surge en la estructura de la obra. Distintos fragmentos musicales reaparecen con nuevos disfraces. Al final, el deseo de todo ser humano es encontrar la felicidad al salir del laberinto.»
La música de Contreras, reconocida por sintetizar en un mismo lenguaje la tradición clásica con elementos de la cultura popular mexicana, ha sido interpretada por las mejores orquestas de México y Latinoamérica, así como por la Victoria Bach Festival y la Waco Symphony en Estados Unidos. Su talento le ha hecho depositario de numerosos premios y reconocimientos, y ha sido designado Compositor Residente por el Festival of Modern Music en San Diego, Cactus Pear Music Festival en San Antonio, Turtle Bay Music School y de los Concerts on the Slope en Nueva York.
Es Profesor Asistente en la University of Southern California y ha impartido clases magistrales en la Baylor University, la California State University of Fresno y la Portland State University; en la Universidad de Guadalajara y el ITESO en México. Licenciado en Composición por el California Institute of the Arts, es Maestro en Composición por la Manhattan School of Music y actualmente cursa el Doctorado en Composición en la University of Southern California. Entre sus maestros destacan Richard Danielpour, Daniel Catán, Nils Vigeland y Donald Crockett. Su obra se ha grabado en los sellos discográficos Albany, Epsa Music y Urtext.

Franz Liszt (1811-1886)wegow.com

Franz Liszt
(1811-1886)


Concierto No. 2 para piano y orquesta

La primera versión de esta partitura fue terminada por Franz Liszt hacia 1849, aunque luego de varias revisiones fue presentada al público en enero de 1857, en el Gran Teatro Ducal de la ciudad alemana de Weimar. Este Segundo concierto fue dedicado al pianista Hans Bronsart von Schellendorff, quien fue solista en la primera audición con Liszt al frente de la orquesta.
Aquí, el autor llevó a la práctica el mismo procedimiento de sus poemas sinfónicos: un tema inicial específico que determina el desarrollo de la pieza y que se transforma continuamente, de acuerdo a la sucesión de los diversos episodios subsiguientes. Al igual que en su Concierto 1 para piano, el compositor emplea una estructura sin interrupción entre los movimientos, lo cual nos aporta la idea de que se trata otro de sus poemas tonales, aunque ahora con instrumento solista.
En el Concierto 2 detectamos de inmediato un tema inicial de notable colorido armónico que se establece como el motivo conductor para el desarrollo de la totalidad de la pieza. Reaparece tan modificado que resulta muy difícil identificarlo y, hacia el final, se transforma en el apasionado tema que concluye la partitura. La conversión es tan ingeniosa que permite al autor mantenerse apegado a la idea esencial, aunque no faltaron quienes señalaban que esta fragmentación estructural se traducía en una sucesión de episodios sin «unidad orgánica». Los analistas encuentran en el diseño de este Segundo concierto la influencia de Weber y su Konzertstück para piano y orquesta. Liszt estaba muy familiarizado con esta obra y la interpretaba frecuentemente desde 1833; de la misma había preparado un arreglo para piano solo, así como una versión modificada de la parte solista.
No perdemos de vista que Liszt fue uno de los pianistas más asombrosamente dotados de su época, y ello se refleja en la obra que nos ocupa. Tomando como modelo el virtuosismo del violinista italiano Niccolò Paganini, desarrolló una técnica en el teclado que convertía cada una de sus actuaciones en un «show» de filigrana y exhibicionismo. Pero también se le reconoce como el generador de la moderna escuela pianística y prácticamente todos los compositores y pianistas que vinieron después transitaron por el derrotero marcado por este notable músico de origen húngaro.
Actualmente, nadie se atrevería a poner en tela de juicio el singular contenido de las mismas, colmadas de ideas e innovaciones geniales. Y por si lo anterior fuese poco, su generosidad fue elemental para la proyección de muchos compositores e instrumentistas.

Ludwig Van Beethoven (1770-1827)wnyc.net

Ludwig Van Beethoven
(1770-1827)


Sinfonía No. 6, en Fa mayor, Op. 68, «Pastoral»

Beethoven estrenó esta obra en diciembre de 1808, en Viena, en un concierto kilométrico que también incluyó la Quinta sinfonía, el Concierto 4 para piano, la «Fantasía coral», algunas partes de su Misa en Do y un aria de concierto. Por aquella época, Beethoven sufría ya la sordera total y su carácter se tornaba áspero y amargado. Entonces se atrinchera en su soledad para entregarse al trabajo creativo, pese a la desastrosa situación financiera que le rodeaba y a la negativa de los directivos de los teatros imperiales para abrirle sus puertas.
Por lo mismo, planeaba mudarse a otra ciudad aunque pronto varios amigos iniciaron una campaña para convencerle de quedarse. El resultado fue que tres mecenas –el príncipe Lobkowitz, el príncipe Kinsky y el archiduque Rodolfo– le propusieron una renta anual y fue así que se dieron las circunstancias para la audición mencionada antes.
En la «Pastoral» existen muchos detalles que llaman fuertemente la atención. Una visión casi profética en nuestro músico le permitió aquí el asomo consciente a técnicas de escrituras que sólo fueron explotadas consistentemente por el impresionismo, como el empleo del colorido tímbrico en un marco casi estático, en el cual apenas unos casi imperceptibles cambios son suficientes para modificar toda la atmósfera circundante. Un buen ejemplo de lo anterior es el desarrollo del primer movimiento, que fue armado mediante un tema tan sencillo como una canción popular. Este tema es presentado insistentemente y en continuo crescendo hasta su culminación, alcanzada mediante un increíblemente simple procedimiento: una leve modificación en la armonía, de efectos hipnotizantes.
Por otra parte, notamos que la sinfonía está prácticamente despojada de tonalidades menores y los pasajes dramáticos se hacen presentes sólo en el cuarto movimiento. Aquí, las tempestuosas armonías son tratadas como el necesario contraste para la sorprendente placidez del fragmento final. Pese a la naturaleza descriptiva de sus movimientos, que cuentan con subtítulos impuestos por el mismo autor, Beethoven se encarga de aclararnos textualmente que su obra es «expresión de sensaciones, antes que una pintura».
La «Pastoral» debe una parte de su celebridad a Walt Disney, quien la llevó a la cinematografía en su realización de 1940 «Fantasía». Este filme significó una singular revaloración para la obra, aunque también incrementó el menosprecio entre quienes ven en la misma algo así como un poema sinfónico programático, que no cuadra del todo con el poderoso concepto beethoveniano.

Jorge Vázquez Pacheco