PROGRAMA V

Segunda Temporada 2019

ORQUESTA FILARMÓNICA DE
BOCA DEL RÍO

 

Jorge Mester Director Artístico

Viernes 8 de noviembre 20:00 horas.
Foro Boca

PROGRAMA V

Luigi Boccherini
Sinfonía No. 5 en Do mayor, G. 505 (Op. 12 No. 3)
-Allegro con molto
-Andante amoroso
-Tempo di Minue (Trío)
-Presto ma non tanto

Duración aproximada: 23 minutos

Niccolò Paganini
Sonata para la Gran Viola
-Introduzione: Larghetto; Recitativo a piacere
-Cantabile, Andante Sostenuto
-Tema con variazioni

Duración aproximada: 13 minutos

Isabel Villanueva / Violín

INTERMEDIO

Hector Berlioz
«Haroldo en Italia», Op. 16
-Haroldo en las montañas; Escena de melancolía, de felicidad y alegría.
-Marcha de los peregrinos cantando la oración de la tarde.
-Serenata de un montañés de los Abruzzi a su amada.
-Orgía de los bandidos; recuerdos de escenas precedentes.

Duración aproximada: 40 minutos

Isabel Villanueva / Violín

Jorge Mester, Director artístico

Jorge Merster

Jorge Mester Director artístico

El maestro mexicano Jorge Mester es reconocido internacionalmente como un director de primer nivel, respetado por la excelencia y prominencia que aporta a toda organización que dirige.
    En julio de 2006, fue invitado a regresar como Director Musical de la Orquesta de Louisville, cargo que ocupó con anterioridad durante doce años (1967-1979). Ha sido Director Musical de la Sinfónica de Pasadena durante veinticinco años (1985-2010) y Director Musical de la Filarmónica de Naples (2004-2012).
    Mester es también Director Laureado del prestigioso Festival de Música de Aspen, que encabezó como Director Musical durante veintiún años a partir de 1970-1991. Como académico, se desempeñó como director del Departamento de Dirección de la Juilliard School, en Nueva York, durante la década de 1980.
    Fue Director Titular de la Orquesta Sinfónica de West Australia, en Perth, y Director Principal invitado tanto de la Adelaide Symphony como de la St. Paul Chamber Orchestra. Fue Director Artístico de la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México entre 1998 y 2002. Anteriormente, como Director Musical impuso su sello único en el Festival Casals de Puerto Rico.
    Como director invitado se ha presentado al frente de la Boston Symphony Orchestra, Philadelphia Orchestra, Royal Philharmonic Orchestra de Londres, New York City Opera, Orquesta Sinfónica de Ciudad del Cabo, Orquesta de Cámara de Lausana (Suiza), Ópera de Sídney, Festival de Spoleto y la Washington Opera, por mencionar solo algunas.
    En 1985 recibió el prestigioso Premio Ditson de dirección orquestal, que otorga la Universidad de Columbia por el impulso a la música americana. Otros ganadores de los premios Ditson incluyen a Leonard Bernstein, Eugene Ormandy y Leopold Stokowski. Ha sido profesor de varias generaciones de directores, incluyendo a James Conlon, Dennis Russell Davies, Andreas Delfs, JoAnn Falletta y John Nelson. Además, ha impulsado desde el inicio de sus carreras a artistas que hoy cuentan con un sólido prestigio internacional como Midori, Renée Fleming, Nadja Salerno-Sonnenberg, Cho-Liang Lin y Robert McDuffie.
    Como reconocimiento a su elogiable labor y notable trayectoria, se ha asignado su nombre a la Sala Principal del Foro Boca.

Isabel Villanueva, violín

Isabel Villanueva violín

Española, originaria de Pamplona, se le considera una de las ejecutantes de viola más importantes de la reciente generación. Ha actuado como solista con orquesta en Europa, Rusia, Medio Oriente y China, y es pionera en numerosos lugares donde este instrumento jamás había sido programado como solista. En 2013 fue primera violista extranjera en presentar recitales en Irán y muchas partituras le han sido dedicadas por autores como Sofiya Gubaidúlina, José Zárate, Houtaf Khoury, Betty Olivero, Mauricio Sotelo, Golfam Khayam, Jordi Cervelló y Tomás Marco, entre otros.
    En 2015 fue nombrada “Embajadora del Talento Español en el mundo”, recibió el Premio de la Corporación Nacional de Radiodifusión Española y recientemente, en 2019, Premio de Cultura de la Comunidad de Madrid. Es primera ocasión en que ambos reconocimientos se otorgan a un violista.
    Durante la presente temporada tiene programados compromisos con orquestas de Oviedo, Galicia, Sevilla y Murcia. Recientemente actuó bajo la dirección de Michel Plasson, Jacek Kaspszyk, Yaron Traub, Paul Daniel, Andres Mustonen y Lior Shambadal. Durante la temporada 2019-2020 debutará en América Latina en México, Nuevo León, Jalisco y la Filarmónica de Boca del Río, así como conciertos con I Solisti di Zagreb y la Joven Orquesta de la Comunidad de Madrid. Ha actuado en salas y festivales de todo el mundo con elogiosas críticas.
    Su discografía se distribuye con las firmas Sony e IMM Stage. Su álbum “Bohèmes” recibió premios del periodismo especializado internacional y en 2018 fue “Mejor Álbum Clásico del Año” en los Premios MIN de Música Independiente. Fue la primera ocasión que se selecciona un álbum de viola.
    Colabora en música de cámara con célebres artistas, es profesora en la Escuela Superior de Música de Alto Rendimiento en Valencia e imparte clases magistrales en el Royal College of Music de Londres, Bath Music University, Wells Catedral School, Academia del Pacífico en Guangzhou, Conservatorio de Líbano, Academia de Morges, Orquesta Nacional Juvenil Española y numerosos conservatorios españoles.
    Inició su formación artística en Pamplona y más tarde pasó al Royal College of Music de Londres, Accademia Chigiana de Siena y la Haute École de Musique de Ginebra. Ha sido galardonada en los concursos Mravinsky de San Petersburgo, Yuri Bashmet de Moscú y Beethoven de la República Checa. Involucrada en causas humanitarias, es Embajadora Cultural de la Fundación Prim’Enfance en Ginebra.
    Toca en una viola Enrico Catenar (Turín, 1670) y emplea encordadura Thomastik Infeld.

Notas al programa

 Luigi Boccherini (1743-1805)wbur.org

Luigi Boccherini
(1743-1805)


Sinfonía número 5

El período en la historia musical que conocemos como “Clásico” fue también una época de profundos cambios sociales que también se reflejaron en la creatividad musical. El Barroco vio el inicio y el auge del renglón operístico, y al Clasicismo correspondió el surgimiento de las formas Sonata y Sinfonía, renglones cuya estructura formal era casi la misma, aunque pronto se dieron los primeros intentos por generar una forma sinfónica más concreta, apoyada en la cohesión y disciplinada interactuación de los intérpretes.
    Fue así que surgieron ejemplos procedentes de los hijos de Bach, así como de Sammartini, Galuppi y Boccherini, entre otros. Es a éstos a quienes se denomina actualmente “los compositores clásicos menores”, maestros cuya intensa creatividad se nos revela históricamente bajo la pesada sombra de Mozart y Haydn.
    Es frecuente que se aluda a Boccherini como “el gran olvidado”. Nacido en Lucca, Italia, y con notoria vocación inicial hacia el violonchelo, realizó en compañía de su padre algunos viajes hacia Viena y París. Hacia 1770 ingresó a la corte del infante Luis Antonio de España, hermano del rey Carlos III de España, y en esta época escribió algunas de sus partituras más conocidas. Después de la muerte del infante, en 1785, Boccherini pasó al servicio de Federico el Grande de Prusia pero sus últimos años fueron realmente penosos y se dice que su ancianidad la vivió en la indigencia. Sus restos fueron sepultados en la iglesia de San Justo de Madrid, hasta que fueron transportados a su ciudad natal en 1927 y se conservan en la iglesia de San Francisco, en Lucca.
    El listado creativo de Boccherini es extenso y en su abundante música de cámara se distingue su rica invención melódica, así como el equilibrio y la fluidez para las combinaciones instrumentales.
    La Sinfonía numero 5 forma parte de un ciclo de seis partituras que Boccherini publicó en París hacia 1776 con el título de “Seis conciertos para orquesta completa”. La instrumentación no es numerosa y los historiadores (entre ellos, el biógrafo Joseph Stevenson) suponen que aunque marca el empleo de dos oboes, los integrantes de las orquestas de la época preferían el uso de las flautas, lo que le concedía una naturaleza lírica y suave, aunque marcada por algunas pinceladas de “ingenio burlón”. Consta de cuatro movimientos y en los mismos destaca el segundo, un Andante amoroso que aporta la idea de una tonada operística. Como violonchelista de formación que fue, impone a la sección notas inusualmente altas en las armonías para generar una ambientación sonora particularmente tierna.

Niccolò Paganini (1782-1840)wegow.com

Niccolò Paganini
(1782-1840)


Sonata para la Gran Viola

Nacido en Génova, el interés de Niccolò Paganini por el violín se manifestó desde los desde los 7 años de edad, aunque no fue sino hasta 1813 que comenzó a ser considerado como un virtuoso del instrumento. Actualmente su nombre evoca el virtuosismo instrumental propio del romanticismo europeo y se le considera como uno de los ejecutantes que mayor influencia han ejercido sobre las generaciones que le siguieron. De especial trascendencia fueron sus aportaciones al desarrollo de la técnica violinística, que funcionaron como modelo para numerosos ejecutantes y compositores. De igual forma, se le identifica como importante creador para el instrumento, sus 24 Caprichos son muy populares y resultaron en fuente de inspiración para muchos posteriormente.
    Su primer Concierto, una de las partituras más complicadas para violín solista, fue estrenado ante una audiencia que no ocultó su sorpresa por los procedimientos asombrosos de Paganini, a quien prontamente se señaló de pactar con el demonio. A esta sorprendente técnica se sumaba una extraña apariencia física de extrema delgadez, lo cual contribuyó a acrecentar la leyenda en torno de su forma de interpretar y la posible alianza con fuerzas sobrenaturales. Era capaz de lograr improvisaciones de enorme dificultad sobre una sola cuerda y lograr efectos a dos o tres voces, con lo cual daba la idea de que eran varios los instrumentos que sonaban.
    La viola fue un instrumento que por su timbre oscuro y expresivo llamó poderosamente la atención del maestro genovés, y de ese interés se derivaron las obras que complementan el programa de esta jornada. Cabe mencionar que Paganini poseía entonces cuatro violas: una Amati, dos de Andrea Guarneri y una Stradivari fabricada en 1731 que en Londres compró al luthier George Corsby, en 1832.
    La Sonata para la Gran Viola es una partitura que se derivó de las circunstancias que propiciaron la creación de “Haroldo en Italia” de Berlioz. Fue producto de un encargo de Paganini al compositor francés que le dejó a disgusto y, ante ello, decidió componer él mismo. Así, la Sonata para la Gran Viola fue escrita en Londres en 1834 y estrenada es ésa ciudad, en abril del mismo año. Su estructura apunta hacia el virtuosismo tan propio del autor y cuenta con tres secciones que se interpretan sin interrupción. Inicia con una introducción lenta y de notorio dramatismo, a lo que siguen el Recitativo y el Cantabile. Vendrá un tema del solista seguido de tres complejas Variaciones y la coda final.

Héctor Berlioz (1803-1869)warnerclassics.com

Héctor Berlioz
(1803-1869)


«Haroldo en Italia”, Op. 16»

Paganini se conoció con Héctor Berlioz en París, en 1833, cuando durante una gira asistió a un concierto en que se interpretó la “Sinfonía fantástica”. Gratamente impresionado, Paganini solicitó la creación de un Concierto para ejecutarlo con una viola Stradivari que, como ya se mencionó, había adquirido en Londres. Con intención de satisfacer el encargo, Berlioz trabajó sobre su concepto en torno de “Las peregrinaciones de Childe Harold”, que Lord Byron escribió entre 1812 y 1818. El resultado fue una Sinfonía con secciones importantes para la viola, misma que representa al protagonista de la obra poética, pero sin destacar en la forma que deseaba el virtuoso italiano.
    El romanticista londinense describe las peripecias de un hombre que, aburrido de placeres y sinsabores, decide emprender un viaje hacia tierras extrañas. La figura de un caminante que viaja sin destino determinado fue muy popular durante el siglo XIX y el tema ya había sido abordado por Schubert y sus lieder sobre poemas de Wilhelm Müller. En el Canto IV el poeta refiere las vivencias de su viajero por Italia, a lo que Berlioz dedicó la totalidad de su Sinfonía. Algunos biógrafos y estudiosos aseguran que esta inspiración procede de las aventuras propias, más que las descritas por el romanticista londinense.
    El primer movimiento, que inicia con una lenta introducción, nos conduce hacia el melancólico tema que describirá al personaje central y que habrá de reaparecer en los demás fragmentos. Poco más adelante nos remite al entusiasta ánimo del aventurero, al convivir con los aldeanos de las montañas.
    En el segundo se describe el encuentro del viajero con una procesión de peregrinos, y su sección central es representativa de los sentimientos de Haroldo al contemplar aquel piadoso desfile con cánticos. El tercero recrea un sencillo tema pastoril al que se une el tema de Haroldo, con el canto del montañés en la viola y el de Haroldo en la flauta.
    La Sinfonía culmina con un despliegue de notoria agilidad sonora y demostrativo de las habilidades de Berlioz en la orquestación. Haroldo se une a una gavilla de bandoleros aficionados a la disipación. Cuando comen, beben y maldicen desenfrenadamente, decide quitarse la vida y bebe de una copa que contiene veneno. Los temas precedentes reaparecen uno tras otro antes de la frenética orgía y, hacia el final, la viola solista expone casi con timidez los últimos momentos del infeliz errante.
    El estreno de “Haroldo en Italia” se efectuó el 16 de diciembre de 1834 en el Conservatorio de París, bajo la dirección del compositor.

Jorge Vázquez Pacheco