PROGRAMA II

Primera Temporada 2020

ORQUESTA FILARMÓNICA DE
BOCA DEL RÍO

 

Jorge Mester
Director Artístico

Viernes 31 de enero 20:00 horas.
Foro Boca

PROGRAMA II

Bedřich Smetana
«El Moldavia» del ciclo Mi Patria

Duración aproximada: 12 minutos

Gustav Holst
*«El Trompetista Místico», Scena Para Soprano Y Orquesta, Op.19, H71

Duración aproximada: 19 minutos

Solista: Daniela D´Ingiullo, Soprano

INTERMEDIO

Sergei Prokofiev
Sinfonía No.7, En Do# Menor, Op.131
-Moderato
-Allegreto
-Andante espressivo
-Vivace

Duración aproximada: 32 minutos

Jorge Mester, Director artístico

*Primera audición en México.

Jorge Mester

Jorge Mester
Director artístico de la Orquesta Filarmónica de Boca del Río

El maestro mexicano Jorge Mester es reconocido internacionalmente como un director de primer nivel, respetado por la excelencia y prominencia que aporta a toda organización que dirige.
   En julio de 2006, fue invitado a regresar como Director Musical de la Orquesta de Louisville, cargo que ocupó con anterioridad durante doce años (1967-1979). Ha sido Director Musical de la Sinfónica de Pasadena durante veinticinco años (1985-2010) y Director Musical de la Filarmónica de Naples (2004-2012).
Mester es también Director Laureado del prestigioso Festival de Música de Aspen, que encabezó como Director Musical durante veintiún años a partir de 1970-1991. Como académico, se desempeñó como director del Departamento de Dirección de la Juilliard School, en Nueva York, durante la década de 1980.
   Fue Director Titular de la Orquesta Sinfónica de West Australia, en Perth, y Director Principal invitado tanto de la Adelaide Symphony como de la St. Paul Chamber Orchestra. Fue Director Artístico de la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México entre 1998 y 2002. Anteriormente, como Director Musical impuso su sello único en el Festival Casals de Puerto Rico.
Como director invitado se ha presentado al frente de la Boston Symphony Orchestra, Philadelphia Orchestra, Royal Philharmonic Orchestra de Londres, New York City Opera, Orquesta Sinfónica de Ciudad del Cabo, Orquesta de Cámara de Lausana (Suiza), Ópera de Sídney, Festival de Spoleto y la Washington Opera, por mencionar solo algunas.
   En 1985 recibió el prestigioso Premio Ditson de dirección orquestal, que otorga la Universidad de Columbia por el impulso a la música americana. Otros ganadores de los premios Ditson incluyen a Leonard Bernstein, Eugene Ormandy y Leopold Stokowski.
Ha sido profesor de varias generaciones de directores, incluyendo a James Conlon, Dennis Russell Davies, Andreas Delfs, JoAnn Falletta y John Nelson. Además, ha impulsado desde el inicio de sus carreras a artistas que hoy cuentan con un sólido prestigio internacional como Midori, Renée Fleming, Nadja Salerno-Sonnenberg, Cho-Liang Lin y Robert McDuffie.
   Como reconocimiento a su elogiable labor y notable trayectoria, se ha impuesto su nombre a la Sala Principal del Foro Boca.

Daniela D´Ingiullo

Daniela D´Ingiullo
Soprano

Artista dedicada al repertorio vocal antiguo, siglo XX y contemporáneo, fue ganadora en mayo de 2018 del Global Music Award –Medalla de Plata en las categorías Clásica Contemporánea y Cantante Femenina– por su grabación de la Sinfonía 4 «Nezahualcoyotl Icuicahuan» (Cantos de Nezahualcóyotl) para soprano y orquesta, de Juan Trigos (iTinerant 2016).
   Se destaca por sus exitosas interpretaciones de obras como «Himnus ad Galli Cantum» de Orbón, «Lauda per la Nativitá del Signore» de Respighi, «Cantata» de Stravinsky; las óperas «DeCachetitoRaspado» de Trigos y «El Conejo y el Coyote» de Rasgado, «Comala» y «Comala Suite No. 2» de Zohn-Muldoon, «Chansons créoles» de Montsalvatge, «Folk Songs» de Berio, «Canciones aztecas» de Moreno, «The Diary of a Disappeared» de Janácek, «Goethe lieder» de Dallapiccola y «Terzina» de Castiglioni.
    De Juan Trigos, ha sido notable su interpretación en el estreno mundial de la ópera «Ella-Miau» para soprano y ensamble, en la Greenwich House (Nueva York) y en el cuadragésimo Foro Internacional de Música Nueva «Manuel Enríquez» (Ciudad de México, 2018).
    Realizó los estrenos mundiales del ciclo de canciones «Four Poems by Ezra Pound» en Nueva York y en Washington DC (2018) y del Cuarteto para Cuerdas II, con soprano, como invitada especial del Eastman School of Music de Rochester, NY (2017). Participó en el estreno estadounidense de la versión de cámara de la ópera «DeCachetitoRaspado», en el Rialto Center for the Arts de Atlanta, en 2015. También el estreno y primera grabación de las obras Sinfonía No. 4 «Cantos de Nezahualcóyotl», con textos en náhuatl (Sinfónica de Oaxaca 2016) y Cantata Concertante No. 3 «Phos Hilaron» (Sinfónica de la Universidad de Guanajuato, 2013).
    Ha sido invitada a festivales como Humanitas (Oaxaca), SpazioMusica (Cagliari, Italia), Internacional de Chihuahua (México) e Internacional Guitar Series at UCF (Florida), entre otros. Ha cantado bajo la dirección de maestros de fama internacional como Gianpaolo Bisanti, Daniele Callegari, Riccardo Frizza, Günter Neuhold, Marcello Panni y Juan Trigos, colaborando con ensambles y orquestas como la Filarmónica Arturo Toscanini, del Teatro Regio de Parma e Icarus Ensemble (Italia); Eastman BroadBand y Hypercube (Nueva York), Sinfónica de la Universidad Autónoma de Nuevo León, de la Universidad de Guanajuato, Aguascalientes, Puebla, Boca del Río (México) y Heredia (Costa Rica), entre otros. Actualmente forma parte del ensamble profesional de música contemporánea NODUS, en residencia en la Florida International University de Miami (FIU).

Notas al programa

Bedřich Smetana (1824-1884)wwcmf.org

Bedřich Smetana (1824-1884)
El Moldavia

Hacia la época en que vivió Bedřich Smetana, los ideales nacionalistas se sujetaban a la premisa de que «por el canto se llega al corazón; por el corazón, a la patria». Inconforme con el predominio de formas musicales ajenas a su tierra, este compositor se dio a la tarea de investigar las raíces propias para establecer un lenguaje sonoro con ecos bohemianos e indudable espíritu checo. Así surgieron los seis poemas sinfónicos que integran el ciclo «Má Vlast», Mi Patria. El primer poema de «Mi Patria» es Vyšehrad, que alude a la fortaleza del mismo nombre y que representa gloria y decadencia del imperio checo. El segundo es Vltava, vocablo que alude al río Moldáu («Moldavia» para los hablantes hispanos). El tercero es Sarka; el cuarto corresponde a «En los bosques y praderas de Bohemia»; el quinto es Tabor, que evoca las campañas bélicas de los husitas mediante un bello tema coral. Finalmente Blánik, la montaña en que reposan los restos de los guerreros caídos en batalla. El poema sinfónico «El Moldavia» (Vltava) fue terminado en 1882, junto con Vyšehrad, y en su vasta e impresionante riqueza sonora nos describe el río desde su nacimiento en las montañas boscosas del sur de Bohemia, sobre la fracción sudoriental de la República Checa. Para la descripción de este curso, Smetana emplea una ingeniosa instrumentación que, al inicio y mediante las maderas apoyadas por cuerdas, nos remite al serpenteo de las aguas por entre rocas y peñascos. Con impetuoso carácter hímnico hacia su final, «El Moldavia» uno de los poemas sinfónicos más emotivos y populares generados durante el siglo XIX. El ciclo completo «Mi Patria» fue culminado por Smetana en 1879, cuando su salud se había quebrantado notoriamente y, para colmo, se había quedado totalmente sordo. Nombrado director de la Ópera Checa de Praga desde 1866, se vio en la necesidad de renunciar a este puesto en 1874. Pese a todo continuó componiendo, pero a partir de 1882 comenzó a sufrir pérdidas temporales de memoria y dificultades para el habla. Hacia la primavera de 1884, la demencia era casi absoluta y fue internado en un hospital para alienados mentales, en Praga, donde falleció el 12 de mayo de ese mismo año.

Gustav Holst(1874-1934)janssenmusic.nl

Gustav Holst (1874-1934)
El Trompetista Místico

Originario de Cheltenham, cerca de Gales, y de raíces familiares que se ubican en Suecia, Gustav Holst recibió de su padre –pianista de considerable eficiencia y alcances– las primeras lecciones de música. Más tarde se inscribió en el Royal College of Music de Londres, donde se hizo alumno de Charles Stanford, eligió el trombón como su instrumento y actuó como trombonista en diversas orquestas y ensambles. Inicialmente impresionado por la creación operística de Wagner, su encuentro con Vaughan Williams (de quien se hizo amigo durante toda su vida) y su posterior inclinación hacia la canción popular inglesa funcionaron como antídoto contra la influencia wagneriana y le permitieron forjar su propio estilo.
    Debido a una frase que se le atribuye –«En el arte, el sentimentalismo es el crimen supremo»–, así como sus muy personales enfoques eclécticos siempre por encima de un intenso apasionamiento, no faltaron quienes veían en Holst a un creador típicamente «intelectual». De espíritu curioso, se interesó también por asuntos metafísicos y las filosofías orientales, hacia inicios de siglo XX llamaron su atención los escritos sánscritos después de leer al orientalista alemán Max Müller, y decidió hacer sus propias traducciones al inglés –nunca «vagas o desaliñadas», de acuerdo a la opinión de sus amigos–. Por añadidura, trabajó en dos óperas inspiradas en aquellos temas. Una de ellas. «Savitri», fue inspirada por «El libro de la selva», episodio de la epopeya sánscrita Mahábharata.
    Holst también encontró inspiración en la literatura y la poesía inglesas. Por lo mismo, puso música a textos de los británicos Thomas Hardy y Robert Bridges, así como del neoyorquino Walt Whitman. A éste último había dedicado una obra orquestal en 1899, empleó porciones de «Endecha para dos veteranos» y en 1904 tomó el poema «El trompetista místico» para la partitura que hoy nos ocupa. Esta pieza fue revisada hacia 1912 y posteriormente relegada por el propio autor, por razones nunca aclaradas del todo.
    ¿Consideraba a su «Trompetista místico» un ejercicio sin trascendencia alguna? ¿No le satisfizo en la versión original ni en el resultado de la revisión? No dejó testimonio alguno al respecto. No fue sino hasta el año 1979 que el compositor británico Colin Matthews (integrante de la Fundación Holst y asistente de Benjamin Britten desde inicios de la década de 1970 hasta la muerte de éste) descubrió la partitura y la editó para llevarla al registro discográfico por vez primera. La de esta noche, es primera audición en México.

The Mystic trumpeter
Walt Whitman

Hark, some wild trumpeter, some strange musician,
Hovering unseen in air, vibrates capricious tunes to-night.

I hear thee trumpeter, listening alert I catch thy notes,
Now pouring, whirling like a tempest round me,
Now low, subdued, now in the distance lost.

2

Come nearer bodiless one, haply in thee resounds
Some dead composer, haply thy pensive life
Was fill'd with aspirations high, unform'd ideals,
Waves, oceans musical, chaotically surging,
That now ecstatic ghost, close to me bending, thy cornet echoing,
pealing,
Gives out to no one's ears but mine, but freely gives to mine,
That I may thee translate.

3

Blow trumpeter free and clear, I follow thee,
While at thy liquid prelude, glad, serene,
The fretting world, the streets, the noisy hours of day withdraw,
A holy calm descends like dew upon me,
I walk in cool refreshing night the walks of Paradise,
I scent the grass, the moist air and the roses;
Thy song expands my numb'd imbonded spirit, thou freest,
launchest me,
Floating and basking upon heaven's lake.

4

Blow again trumpeter! and for my sensuous eyes,
Bring the old pageants, show the feudal world.
What charm thy music works! thou makest pass before me,
Ladies and cavaliers long dead, barons are in their castle halls, the
troubadours are singing,
Arm'd knights go forth to redress wrongs, some in quest of the
holy Graal;
I see the tournament, I see the contestants incased in heavy
armor seated on stately champing horses,
I hear the shouts, the sounds of blows and smiting steel;
I see the Crusaders' tumultuous armies—hark, how the cymbals
clang,
Lo, where the monks walk in advance, bearing the cross on high.

5

Blow again trumpeter! and for thy theme,
Take now the enclosing theme of all, the solvent and the setting,
Love, that is pulse of all, the sustenance and the pang,
The heart of man and woman all for love,
No other theme but love—knitting, enclosing, all-diffusing love.

O how the immortal phantoms crowd around me!
I see the vast alembic ever working, I see and know the flames
that heat the world,
The glow, the blush, the beating hearts of lovers,
So blissful happy some, and some so silent, dark, and nigh to
death;
Love, that is all the earth to lovers—love, that mocks time and
space,
Love, that is day and night—love, that is sun and moon and stars,
Love, that is crimson, sumptuous, sick with perfume,
No other words but words of love, no other thought but love.

6

Blow again trumpeter—conjure war's alarums.
Swift to thy spell a shuddering hum like distant thunder rolls,
Lo, where the arm’d men hasten—lo, mid the clouds of dust the
glint of bayonets,
I see the grime-faced cannoneers, I mark the rosy flash amid the
smoke, I hear the cracking of the guns;
Nor war alone—thy fearful music-song, wild player, brings every
sight of fear,
The deeds of ruthless brigands, rapine, murder—I hear the cries
for help!
I see ships foundering at sea, I behold on deck and below deck
the terrible tableaus.

7

O trumpeter, methinks I am myself the instrument thou playest,
Thou melt'st my heart, my brain—thou movest, drawest, chan-
gest them at will;
And now thy sullen notes send darkness through me,
Thou takest away all cheering light, all hope,
I see the enslaved, the overthrown, the hurt, the opprest of the
whole earth,
I feel the measureless shame and humiliation of my race, it
becomes all mine,
Mine too the revenges of humanity, the wrongs of ages, baffled
feuds and hatreds,
Utter defeat upon me weighs—all lost—the foe victorious,
(Yet 'mid the ruins Pride colossal stands unshaken to the last,
Endurance, resolution to the last.)

8

Now trumpeter for thy close,
Vouchsafe a higher strain than any yet,
Sing to my soul, renew its languishing faith and hope,
Rouse up my slow belief, give me some vision of the future,
Give me for once its prophecy and joy.

O glad, exulting, culminating song!
A vigor more than earth's is in thy notes,
Marches of victory—man disenthral'd—the conqueror at last,
Hymns to the universal God from universal man—all joy!
A reborn race appears—a perfect world, all joy!
Women and men in wisdom innocence and health—all joy!
Riotous laughing bacchanals fill'd with joy!
War, sorrow, suffering gone—the rank earth purged—nothing
but joy left!
The ocean fill'd with joy—the atmosphere all joy!
Joy! joy! in freedom, worship, love! joy in the ecstasy of life!
Enough to merely be! enough to breathe!
Joy! joy! all over joy!


Sergei Prokofiev(1891-1953)wikipedia.org

Sergei Prokofiev (1891-1953)
Sinfonía No.7, Op.131

La Séptima sinfonía de Prokofiev fue terminada en otro de los períodos difíciles para los artistas soviéticos y, en especial, para este compositor. En febrero de 1948 se dio otro de los enunciados procedentes del Comité Central del Partido Comunista contra el supuesto «formalismo antipopular y occidentalizado» en el arte sonoro, y el blanco en esta ocasión fue el compositor Vano Muradeli, cuya ópera «La gran amistad» disgustó a los jerarcas de la Unión Soviética. El nombre de Prokofiev ya figuraba en una suerte de «lista negra» debido a su ópera «Cuento de un hombre auténtico» que presentaba, de acuerdo a la opinión de los dirigentes del Partido Comunista, «severos defectos ideológicos y artísticos». Para colmo, los políticos se daban la libertad de criticar la música y la acción teatral, a las que calificaron de «contradictorias» con relación al texto. El compositor fue presionado nuevamente a escribir obras de deliberada simplicidad y en sumisión al esquema ideológico pregonado por los sabuesos del sistema. La respuesta a tal exigencia fue la obra que nos ocupa.
    Hacia 1950, la salud del músico declinaba rápidamente y al sentir la muerte a corta distancia destinó las pocas fuerzas que le quedaban a la composición de obras que no logró terminar. La única partitura que pudo concluir totalmente fue la Sinfonía 7, en la que retomó la vena alegre, sonriente y despreocupada de su lejana «Sinfonía clásica», lo que resulta sorprendente si tomamos en cuenta el desgastado ánimo por su eterna lucha contra quienes se tomaron en atrevimiento de restringir su creatividad.
    La obra fue escrita por encargo de la Radiodifusión de Moscú para su programa de música para los infantes. El compositor parecía preocupado por mostrar a los niños una imagen amable y risueña del mundo, de modo que seguramente a esta circunstancia se debe el aire juvenil y la atmósfera optimista de la partitura. La estructura no muestra complicaciones y su poético primer movimiento mantiene un dejo de nostalgia. Se ha dicho que es el recuerdo de la Rusia que conoció en su niñez.
    El segundo es un Allegretto del que se supone que es «la alegría de vivir en un autor que se encuentra a las puertas de la muerte», mientras que el tercero es un reencuentro de Prokofiev con el vals, una forma muy apreciada por él. El final festivo, pleno en humor lírico, desemboca en enérgica y brillante coda.
    La Sinfonía 7 se estrenó el 1 de octubre de 1952 con la Orquesta de la Radio de Moscú bajo la dirección de Samuil Samosud.

Jorge Vázquez Pacheco