PROGRAMA IV

Primera Temporada 2020

ORQUESTA FILARMÓNICA DE
BOCA DEL RÍO

 

Jorge Mester
Director Artístico

Viernes 28 de febrero 20:00 horas.
Foro Boca

PROGRAMA IV

Leonard Bernstein
«On the Town», tres danzas sinfónicas
-The Great Lover displays himself
-Lonely Town: Pas de Deux
-Times Square: 1944

Duración aproximada: 11 minutos

George Gershwin
Concierto en Fa, para piano y orquesta
-Allegro
-Adagio - Andante con moto
-Allegro agitato

Duración aproximada: 31 minutos

Solista: Robert Thies, Piano

INTERMEDIO

George Gershwin
«Un americano en París»

Duración aproximada: 21 minutos

Jorge Mester

Jorge Mester
Director artístico de la Orquesta Filarmónica de Boca del Río

El maestro mexicano Jorge Mester es reconocido internacionalmente como un director de primer nivel, respetado por la excelencia y prominencia que aporta a toda organización que dirige.
   En julio de 2006, fue invitado a regresar como Director Musical de la Orquesta de Louisville, cargo que ocupó con anterioridad durante doce años (1967-1979). Ha sido Director Musical de la Sinfónica de Pasadena durante veinticinco años (1985-2010) y Director Musical de la Filarmónica de Naples (2004-2012).
   Mester es también Director Laureado del prestigioso Festival de Música de Aspen, que encabezó como Director Musical durante veintiún años a partir de 1970-1991. Como académico, se desempeñó como director del Departamento de Dirección de la Juilliard School, en Nueva York, durante la década de 1980.
   Fue Director Titular de la Orquesta Sinfónica de West Australia, en Perth, y Director Principal invitado tanto de la Adelaide Symphony como de la St. Paul Chamber Orchestra. Fue Director Artístico de la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México entre 1998 y 2002. Anteriormente, como Director Musical impuso su sello único en el Festival Casals de Puerto Rico.
Como director invitado se ha presentado al frente de la Boston Symphony Orchestra, Philadelphia Orchestra, Royal Philharmonic Orchestra de Londres, New York City Opera, Orquesta Sinfónica de Ciudad del Cabo, Orquesta de Cámara de Lausana (Suiza), Ópera de Sídney, Festival de Spoleto y la Washington Opera, por mencionar solo algunas.
   En 1985 recibió el prestigioso Premio Ditson de dirección orquestal, que otorga la Universidad de Columbia por el impulso a la música americana. Otros ganadores de los premios Ditson incluyen a Leonard Bernstein, Eugene Ormandy y Leopold Stokowski.
Ha sido profesor de varias generaciones de directores, incluyendo a James Conlon, Dennis Russell Davies, Andreas Delfs, JoAnn Falletta y John Nelson. Además, ha impulsado desde el inicio de sus carreras a artistas que hoy cuentan con un sólido prestigio internacional como Midori, Renée Fleming, Nadja Salerno-Sonnenberg, Cho-Liang Lin y Robert McDuffie.
   Como reconocimiento a su elogiable labor y notable trayectoria, se ha impuesto su nombre a la Sala Principal del Foro Boca.

Robert Thies

Robert Thies
Piano

Pianista estadounidense de «infalible refinamiento» (Los Angeles Times) Robert Thies saltó a la celebridad internacional en 1995, cuando se adjudicó la Medalla de Oro en la Segunda Competencia Internacional Prokofiev de San Petersburgo, en Rusia, con lo que se convirtió en el único pianista norteamericano en ganar el primer premio en un importante concurso ruso desde el triunfo famoso de Van Cliburn en Moscú, en 1958. Esta victoria le reportó elogios de la Casa Blanca y el ayuntamiento de Los Ángeles proclamó el 16 de febrero de 1996 como el «Día Robert Edward Thies».
   Ha realizado conciertos por todo el mundo acaparando elogios del público y la crítica; se ha presentado con orquestas como la Filarmónica de San Petersburgo, Sinfónica de Liepāja (Letonia), Filarmónica de la Ciudad de México, Sinfónica Nacional de México, Filarmónica de Auckland (Nueva Zelanda), Louisville Orchestra, Sinfónica de Fort Worth, Sinfónica de Virginia, Filarmónica de Buffalo, Sinfónica de Pasadena, Sinfónica Des Moines y Filarmónica de Naples. Sus conciertos han sido transmitidos en los Estados Unidos, Rusia, Estonia, Letonia, Bolivia, Hungría, México y Nueva Zelanda. En mayo de 1999 fue honrado con una invitación especial para actuar llevar en el Teatro del Museo Hermitage de San Petersburgo, Rusia, y su debut sudamericano se realizó en Cochabamba, Bolivia, en 2002.
   En 2002, al mismo tiempo del estreno en Hollywood de la película «El pianista» de Roman Polanski, interpretó el Concertino de Władysław Szpilman con la Jewish Symphony de Los Ángeles. Para la conmemoración del cincuenta aniversario luctuoso de Schoenberg, fue invitado a México para interpretar el Concierto para piano de este autor con la Sinfónica Nacional. Durante el otoño de 1997, trabajó con el compositor polaco Henryk Górecki para el estreno de los Estados Unidos de su Sonata para piano. Ha actuado en muchos festivales de Estados Unidos y al trabajar con muchos compositores para la cinematografía, sus interpretaciones pueden escucharse en las películas «Concussion» y «The Life of Pi». Los registros de Thies son distribuidos por las firmas discográficas Centaur, Albany, Golden Tone y Denouement Records. También ha realizado numerosas grabaciones para Yamaha Disklavier con obras de Prokofiev, Ravel, Brahms y Beethoven.
   Entre sus maestros se cuentan Robert Turner y Daniel Pollack, ambos discípulos del gran pianista ruso Josef Lhevinne.

Notas al programa

Leonard Bernstein (1918-1990)M.П.Мусоргский

Leonard Bernstein (1918-1990)
Tres danzas sinfónicas de «On the Town»

Originario de Lawrence, Massachusetts, nacido en el seno de una familia judía procedente de Ucrania, Leonard Bernstein estudió música contra la voluntad de su padre y logró graduarse en el Instituto Curtis de Filadelfia. La celebridad le llegó inesperadamente, cuando en noviembre de 1943 sustituyó de último momento a Bruno Walter en el podio de la Filarmónica de Nueva York. Con una carrera intensa en su patria y en Europa, dirigió prácticamente hasta sus últimos días.
   Pero también es de considerarse su carrera como compositor, una trayectoria de la que resultaron partituras para la escena, obras orquestales y música de cámara. Con sus creaciones para la comedia estableció una novedosa relación entre el arte sonoro y la música popular, y «On the Town» fue la primera en este renglón, con letras de Betty Comden y Adolph Green sobre una idea original de Jerome Robbins que ya había sido llevada a la escena en el ballet «Fancy Free».
   Los primeros esbozos para «On the Town» surgieron en el hospital en que Bernstein y Green coincidieron para someterse cada uno a cirugía menor, en junio de 1944. Entusiasmados por este proyecto, decidieron comenzar mientras se recuperaban. Curiosamente, «Fancy Free» y «On the Town» abordan básicamente la misma historia, con tres marineros que durante la Segunda Guerra Mundial disfrutan de un día de asueto en Nueva York, donde se dedican a disfrutar de lo lindo y a perseguir chicas.
   Llevada a la escena por vez primera en Broadway, en diciembre de 1944, esta exitosa producción (registró nada menos que 462 representaciones en su temporada inicial) llamó la atención de los productores cinematográficos de Hollywood y su adaptación para la pantalla se dio en 1949.
   Las crónicas de la época nos indican que «On the Town» se distinguió por mostrar en escena un elenco en que se privilegió la diversidad racial, con un reparto en que se contaron seis afroamericanos y un bailarín de ascendencia japonesa. En el mismo contexto, es de destacarse la sorpresa de la prensa especializada ante las pegajosas canciones y las nostálgicas baladas, que sonaban «un tanto a Puccini filtradas a través del estilo de Glenn Miller».
   En la actualidad esta obra no ha perdido su encanto, recientemente se ha montado en diversos centros musicales de importancia y se han realizado grabaciones con directores como Michael Tilson Thomas, con elencos que incluyen cantantes de la talla de Frederica von Stade, Thomas Hampson y Samuel Ramey.

George Gershwin(1898-1937)wikipedia.com

George Gershwin (1898-1937)
Concierto en Fa

Hacia la segunda mitad del siglo XIX, surgió en Norteamérica una manifestación musical producto del encuentro entre la tradición europea y la sensibilidad de los esclavos traídos de África. El «blues» y el «ragtime» fueron las modalidades imperantes; el primero como un canto propio de las zonas rurales y el segundo como música bailable en centros nocturnos de mala muerte. Estos fueron los antecedentes del jazz, un renglón de arte popular que resultó sospechoso para la sociedad norteamericana «respetable» desde inicios del siglo XX, cuando se vio afectada por los prejuicios mientras en Europa despertaba el interés de compositores como los franceses Erick Satie y Darius Milhaud, el ruso Igor Stravinsky y el alemán Paul Hindemith, entre otros. El tratamiento que el jazz recibía de ellos iba desde el empleo ocasional hasta experimentos de sorprendente audacia.
   En ello fue importante el hecho de que sus principales características eran la improvisación para un ensamble de pocos ejecutantes. Al lado de esto se desarrolló una forma trabajada por arreglistas que escribieron sus ideas en el papel pautado, aunque los intérpretes se tomen todas las libertades que les venga en gana. Así, en este aparente caos surgió uno de los compositores norteamericanos más sobresalientes: George Gershwin.
   Nacido en Brooklyn, en septiembre de 1898 y en una familia de inmigrantes rusos, el talento de este músico fue reconocido inicialmente en los terrenos de la comedia y el jazz «comercial», aunque su aspiración suprema era alcanzar las salas de conciertos y tratar al jazz como música «académica» o «de arte». Ya era un compositor famoso y rico cuando decidió estudiar en Europa, aunque fue rechazado como alumno por Stravinsky y Nadia Boulanger. Cuando intentó hacerse discípulo de Maurice Ravel, éste dijo: «Si su creatividad le hizo ganar 200 mil dólares el año pasado, soy yo quien debería tomar clases con usted». Decidió entonces renunciar al ambiente europeo, por considerarlo demasiado soberbio y elitista. Pero en Estados Unidos, los puristas de ambos bandos –de música «culta» y popular– rechazaban sus propuestas y fue necesario que transcurrieran varios lustros para que su talento fuese tomado realmente en serio.
   Su Rhapsody in Blue, obra generada en esa suerte de «terreno de nadie» (ni clásica ni popular a ciencia cierta) fue estrenada en febrero de 1924, en el Aeolian Hall de Nueva York. Después de ello, el director Walter Damrosch le contactó para solicitar la composición de una obra con estructura y dimensiones totalmente concertísticas, misma que Gershwin terminó hacia inicios de noviembre de 1925. El estreno del Concierto en Fa se dio el 3 de diciembre de ese mismo año, en el Carnegie Hall de Nueva York con el compositor como solista y Damrosch en la dirección. Las reseñas periodísticas indican que fue un éxito, pero las críticas también fueron severas, particularmente las de sus colegas.
   El Concierto en Fa fue la última obra propia que el autor, pianista sumamente capaz, interpretó antes de morir. Un tumor cerebral acabó con su existencia, la noche del 11 de julio de 1937. Para esta partitura, el propio Gershwin redactó una breve descripción en la que nos indica que el primer movimiento «emplea el ritmo de charleston; rápido y palpitante, y representa el espíritu joven y entusiasta de la vida norteamericana». El segundo mantiene una atmósfera poética parecida a la del blues, mientras que el fragmento final «es una orgía de ritmos».

«Un americano en París»

El estilo despreocupado de George Gershwin le permitió generar una serie de partituras colmadas de ideas frescas y atractivas, entre las que se destaca An American in Paris («Un americano en París»), obra escrita en 1928, cuatro años después de la primera versión de la Rhapsody in Blue. Se estrenó el 13 de diciembre de 1928 en el Carnegie Hall de Nueva York, con dirección de Walter Damrosch.
   Concebida en la capital de Francia cuando intentaba asimilar los conocimientos de los maestros citados antes, en «Un americano en París» Gershwin se propuso registrar musicalmente las impresiones de un estadounidense mientras pasea por la ciudad. Al proponerse la recreación detallada del ambiente callejero de la denominada «Ciudad Luz», no dudó en utilizar bocinas de taxis parisinos que él mismo adquirió y llevó consigo a su regreso hacia Estados Unidos.
   Con estructura que le asemeja a las formas del poema sinfónico, en sus ligeros contornos describe también los estados de ánimo del protagonista, su encuentro y diálogo con un compatriota, todo ello aderezado con rítmica de blues. Tras la reexposición del tema de blues y del paseo inicial, la obra concluye con una elegante coda.

Jorge Vázquez Pacheco